LOTTO, Lorenzo
Nativity
1523
Oil on wood, 46 x 36 cm
National Gallery of Art, Washington

La Junta Directiva de la Real Asociación os desea una Feliz Navidad y un próspero año nuevo 2017.

La Navidad es una fecha clave para  evangelizar, mostrando que las diversas tradiciones navideñas portan un mensaje profundo para el ser humano a la luz de la fe cristiana. Los cristianos tenemos un objetivo principal que es recuperar el sentido de la Navidad, entendida como celebración del nacimiento del Señor Jesús en Belén, promoviendo el valor de la vida, la familia, la fraternidad, la reconciliación y la esperanza.

En nombre de la Junta Directiva de la Real Asociación os deseamos una Feliz Navidad y un próspero año nuevo 2017.
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La Misión desde el Evangelio de San Marcos

La Real Asociación invita a todos sus asociados a participar de las tareas encomendadas por el Sr. Obispo para este año 2016-2017. Una de las tareas fundamentales es la lectura y meditación del Evangelio de San Marcos, a través de la Lectio Divina.

La Lectio Divina contempla cuatro partes: lectio, meditatio, oratio y contemplatio (lectura, meditación, oración y contemplación). Estas deben realizarse en silencio y contemplativamente.

A continuación os dejamos una reflexión bíblico-pastoral siguiendo el esquema de la misma:

1. Introducción

Aparecida, último acontecimiento eclesial en América Latina. No podemos ignorar la importancia que tiene en nuestra Iglesia. Ahí, citando Deus caritas est 12, de el Papa Benedicto, se dijo:

No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran ¡dea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a ¡a vida y, con ello, una orientación decisiva(DA, 243).

Se trata, entonces, dicho de otra manera, del propósito de los evangelios y de la evangelización en el inicio del cristianismo:

Un encuentro de fe con la persona de Jesús

Este encuentro, señala el DA, “se realiza en la fe recibida en la Iglesia” (246); “en la Sagrada Escritura, leída en la Iglesia” (247).

Hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la Roca de la Palabra de Dios(DA, 251).

Si ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo (San Jerónimo), lo contrario es conocer las Escrituras para un encuentro con Cristo.

Una forma de acercamiento a las Sagradas Escrituras es la Lectio Divina:

una lectura orante, bajo la guía del Espíritu Santo, que conduce al encuentro con Jesús Maestro, Hijo de Dios, Señor del universo, Mesías y Salvador, Hermano Mayor… En fin, un ser vivo que está presente en la Iglesia, en los pobres, en los sacramentos, en las más diversas circunstancias de la vida (Cf. DA, 249).

2. Objetivo de esta reflexión

Que a partir de este ejercicio de lectura orante de la Palabra, tengamos en la práctica, lo que sugiere el DA y, al mismo tiempo, descubramos la profunda relación entre discipulado y misión como centro de nuestro ser en Cristo.

Los evangelios sinópticos nos señalan los momentos del proceso por el que pasa el discípulo para llegar a ser enviado (apóstol o misionero): Mt 4, 18-22; Le 5,1-11; Me 1,16-20, Mt 9,9; Le 5,27-28; Me 2,13-14, Mt 10, 1-41 (elección de los Doce y discurso misionero); Le 9, 1-6 (elección y misión de los doce); Me 3,13-19.

3. Lectio

¿Qué dice el texto inspirado?

Mc 1, 16-20; 2, 13-14; 3, 13-19. Además: 16, 15-18.

3.1 El Llamado a ser discípulos

1,16-20: Pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que estaban echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo:

-Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.
Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan. Jesús los llamó también; y ellos dejando a su padre Zebedeo con sus trabajadores, se fueron con él.

2,13-14: Jesús regresó a la orilla del lago. Toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el hijo de Alfeo, que estaba sentado en su oficina de impuestos y le dijo:

– Sígueme.
Él se levantó y lo siguió.

3,13-19: Subió después a la montaña, llamó a los que él quiso y se acercaron a él. Designó entonces, a Doce,a los que llamó apóstoles, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar con poder de expulsar demonios. Designó a estos Doce…

Tenemos entonces que los textos nos hablan de La Vocación


• Una mirada de Jesús que elige
• Iniciativa de Jesús que llama
• Urgencia de Jesús que apremia

La Respuesta

* Fe
* Desapego
* Seguimientode-dos-en-dos1

3. 2.  La Misión

16, 15-18.20: Y les dijo:
•Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará, pero el que no crea, se condenará… Ellos salieron a predicar por todas partes colaborando el Señor con ellos y confirmando la palabra con las señales que la acompañaban.

El mismo esquema:
Orden de Jesús: Vayan… proclamen
Respuesta de los enviados: salieron…

4. Meditatio

¿Qué me/nos dice el Señor a través del texto inspirado?

Después de esta reflexión, pueden dos personas expresar también la suya.

Llamado y envío van unidos estrechamente. El envío está ya contenido en el llamado. Nadie es llamado sino para ser enviado. De manera que el llamado o la elección sólo tiene sentido por la misión.

No somos llamados para separarnos de los demás y estar cómodos, sino para ocuparnos de aquellos a quienes somos enviados. No somos llamados por ser mejores que otros. En principio no somos diferentes de los demás. No nos elige por ser mejores, tal vez al contrario.

Por tanto, ser llamado es un privilegio que compromete y adquiere todo su valor por la misión a realizar que no es nuestra sino del que nos envía.

El llamado es apremiante: ¡vengan, síganme, vayan! Exige, entonces, una respuesta inmediata. La vida Cristina es, ante todo una respuesta, no una búsqueda. Es respuesta a la gracia. Y una respuesta permanente. Por eso es necesario estar siempre atentos, ser sensibles a las miradas de Jesús que pasa y nos puede llamar cuando y donde menos lo esperamos. La llamada de los primeros discípulos se dio en el lugar de trabajo. Él me mira, me conoce y me llama por mi nombre. Es Dios el que nos busca, no al revés. No es decisión nuestra el asumir una misión, sino que parte de una iniciativa divina.

Nosotros sólo respondemos en la fe y la esperanza. Esto implica correr riesgos en la libertad. Implica desapego y abandono de falsas seguridades: profesión, familia, ganancias, fama, poder, placer…

Tras la mirada de Jesús que me llama a seguirlo no me queda más que la fe para responder, aún en medio de la duda. La fe es aventura. Basta con fiarse del que llama. Esta es la fe que caracteriza al discípulo: no se miden las consecuencias positivas o negativas. Para ser discípulo hay que entregarse incondicionalmente. Basta creer. El Seguimiento es la expresión más auténtica del amor a Jesús.

Pero hay que insistir: Lo más importante de nuestra relación con Jesús es el seguimiento, sin saber por dónde ni cómo nos conducirá. Porque lo propio del discípulo es seguir a Cristo, caminar por sus sendas, no basta con admirarlo.   Es importante compartir sus criterios y sus proyectos, especialmente sus actitudes de servicio desinteresado. Ser discípulo es dejarse transformar. Sólo Él nos hace llegar a ser lo que Él necesita que seamos. Es tarea suya ,basta con que nos dejemos moldear por Él.

Sólo de esta manera asegurarnos, la presencia de Cristo en el mundo. Esa es la intención del llamado y de la misión. Él es quien tiene que aparecer, no nosotros. Es éste uno de los sentidos de la Ascensión. Somos sus manos, su cuerpo, su voz, en fin su rostro.

Pero no pensemos que seguimiento y misión son dos etapas sucesivas cronológicamente. No es así. Son más bien alternas. La formación se ve necesaria cuando, alcanzados por Cristo, empezamos a caminar con Él y a tener las primeras experiencias de apostolado. Seguirnos detrás de Él siempre, pues no nunca dejamos de ser discípulos, pero vamos creciendo y madurando en la comprensión y en la experiencia de la fe de la que vamos dando testimonio mientras caminamos con Jesús cumpliendo su encargo a favor de nuestros hermanos El seguimiento, entonces, se hace más gratificante y alegre cuanto más exigente. Este es el sentido de la formación permanente.

5. Oratio

A partir de lo que me/nos dice el Señor ¿qué le digo/decimos para dialogar con Él? Podemos dar gracias, alabar, suplicar, pedir perdón.

También después de esta breve oración, ojalá dos personas lo hagan en voz alta para edificación de todos.

Señor, Jesús, creo firmemente que desde el día de mi bautismo me has llamado a ser discípulo tuyo y me has enviado, desde entonces, a dar testimonio de la fe que, como don tuyo he recibido. Como Samuel, el profeta, te digo: Aquí estoy porque me llamaste. Estoy dispuesto a seguirte a donde me quieras llevar. Sé que sin ti me pierdo. Pero sé también que tú estás siempre conmigo para que pueda cumplir el proyecto que tiene para mí y para aquellos que con mi testimonio he de servir para que te encuentren y se salven. Me encomiendo a tu misericordia y al mismo tiempo te encomiendo a quienes, deseosos de conocerte, esperan con todo derecho que les sirva con el testimonio de mi fe, esperanza y amor.

5. Contemplatio

Es el momento de “la oración en su más alta calidad, en toda su pureza. No es experiencia extática ni situación paradisíaca, sino el reconocimiento pacífico, manso de la venida del Señor a nuestra incapacidad, a nuestra pobre humanidad. Es una venida que sana y que restaura.

…Es ese sumergirse en la tremenda simplicidad y dulzura del grandioso amor de Dios o, como san Juan de la Cruz: estar amando al amado… (Fidel Oñoro, A la escucha del Maestro. CEM, 1997).

Contemplemos la infinita misericordia de Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha llamado, sin ningún mérito nuestro, a ser presencia viva de Jesús en el mundo.

Qué grande es nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos envía, como Iglesia e individualmente, con todo y nuestras miserias como instrumentos de salvación de todos aquellos que están alejados del influjo bienhechor del Evangelio.

Oración final o canto (Por ti, mi Dios, cantando voy la alegría de ser tu testigo Señor).

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La Diócesis de Albacete pone en marcha la Misión Diocesana

La vigilia de la Inmaculada de este año (7 de diciembre de 2016) dará inicio en la Diócesis de Albacete a un proyecto tan ilusionante como necesario: La Misión Diocesana. Comunidad de discípulos. Cristianos misioneros. Serán dos años en los que la Diócesis intentará remover en los fieles la conciencia de seguidores de Cristo. En definida se trata de poner a la Diócesis de cara a esa «Iglesia en salida», como la llama el papa Francisco.

Motivación

La Iglesia siempre fue evangelizadora. Nació de la evangelización y para evangelizar. Jesús no hizo otra cosa que anunciar, llamar, testimoniar y realizar con su vida, muerte y resurrección la Buena Nueva. No evangelizamos porque ahora la cosa esté peor, sino porque de no hacerlo no seríamos discípulos de Cristo, no habríamos entendido  su mensaje: ¡Ay de mí si no evangelizara! (1Cor 9,16).

Sin embargo, es cierto que nuestro momento exige un mayor ímpetu misionero. No vivimos la peor época para el Cristianismo, pero sí que tiene sus propias dificultades. Por un lado la cultura marcada por una resistencia al misterio de Dios. Por otra parte, las inercias de una Iglesia añeja y acostumbrada a ser mayoritaria y guiarse por la costumbre, impiden el dinamismo que la misión exige.

Por todo ello, tanto el papa Francisco (Evangelii Gaudium) como antes Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI, nos han propuesto la Evangelización como tarea prioritaria de la Iglesia. Y la diócesis de Albacete intentará responder.

La diócesis de Albacete, creada en 1949, debe mucho al sentido misionero de aquellos que vinieron para ayudarnos a crearla. Por otro lado el impulso misionero nos ha dado lo mejor de nuestra historia diocesana.

Objetivos

El principal objetivo de la misión es darle a nuestra iglesia diocesana un impulso misionero que logre crear un clima permanente de evangelización. Para conseguir este objetivo hemos de despertar la conciencia de discípulos de Cristo, auténticos misioneros. Pero el discipulado es imposible sin comunidades que suscitan y acompañan a trabajar en la viña del Señor. Sin una conversión pastoral de la Iglesia, de sus actitudes, instituciones, estilos, lenguajes y horarios, será muy difícil conseguir ese estado de misión.

¿Quiénes son los misioneros?

Siguiendo al Vaticano II, todo el Pueblo de Dios es responsable de la misión de la Iglesia: anunciar el Evangelio con palabras y obras. Por eso, la Misión Diocesana debe implicar a todas las comunidades de la Diócesis: parroquias, arciprestazgos, movimientos, delegaciones diocesanas, congregaciones religiosas…

Se intentará que haya propuestas para todas las edades y formatos, pero es cosa de cada uno animarse a participar en aquellas convocatorias que más le interesen. En cualquier caso, será necesario romper la inercia con la que a veces vivimos la fe reduciéndola a la misa u otros sacramentos.

Aunque el principal objetivo es que todos seamos misioneros y salir al encuentro de los otros, tendremos que empezar por ahondar y renovar la llamada del Señor que nos convierte en seguidores suyos. Para ello vamos a centrarnos en la Palabra de Dios con un método de escucha, reflexión, oración y compromiso: la Lectio Divina.

Los destinatarios de la misión son todas las personas, especialmente los pobres, los enfermos y las personas abatidas, pero para llegar a todos, nuestra primera finalidad es remover la conciencia creyente de nuestras comunidades, reactivar el sentido misionero de la fe y movilizar las energías evangelizadoras de todas nuestras acciones pastorales.

Manual de estilo

Oración, escucha de la Palabra y celebraciones son las principales herramientas y principales actividades. Pero  impregnadas por un estilo basado en el doble movimiento de nuestro lema y del Plan de la Misión en dos grandes momentos: discipulado y misión, seguimiento y anuncio, comunidad y envío.

Tendremos en cuenta que nuestra sociedad requiere un lenguaje directo y convincente. Por ello pondremos sumo cuidado en plantear acciones atractivas y emplear las nuevas tecnologías. Al mismo tiempo con aprecio a nuestra tradición,  la religiosidad popular y el patrimonio artístico.

Pero, lo más importante será que cada uno nos sintamos parte de la común misión de la Iglesia y con toda la confianza puesta en quien llama y envía, respondamos con generosidad a la llamada del pescador de humanidad: “Aquí estoy”

¿Y tú que puedes hacer?

  1. Tomarte en serio tu condición de discípulo o discípula de Cristo, orar con Él en el desierto, cuando llama a seguirle, también en Getsemaní y recibir de Él su Espíritu Santo en Pentecostés. Aprovecha cualquier convocatoria orante para renovar tu diálogo permanente con el Espíritu.
  2. Sumarte a los grupos de Lectio Divina que se propondrán en las parroquias en torno al Evangelio de Marcos y  los Hechos de los Apóstoles. Algunos serán nuevos y otros continuarán tareas que ya realizan en la comunidad: catequistas, liturgia, formación…
  3. Asistir y celebrar las acciones conjuntas de la entronización de la Palabra, Témporas de la Misión (16 de octubre de 2016) y las vigilias de la Inmaculada y Pentecostés de los años 2016 y 2017, encuentros diocesanos de discipulado y de presencia evangelizadora…
  4. Participar en los testimonios que se llevarán a cabo en todas las parroquias, como estímulo para ser también nosotros testigos de nuestra fe en los distintos ámbitos de nuestra vida.
  5. Responder al plan de presencias sociales y su invitación a estar de forma evangelizadora en nuestros ambientes de vida.
  6. Estar de modo activo en la Semana de la Misión de tu parroquia (Segundo año de la Misión). Intentar responder a las iniciativas que se propongan, no limitarnos a la Eucaristía dominical.
  7. Hablar de esta convocatoria esperanzadora en tu entorno más cercano para darle relevancia y difusión.
  8. Aprovechar los materiales de la Misión que se ofrezcan en las parroquias: «Hoja Dominical», «En comunidad», video promocional…
  9. Plantearte la posibilidad de darte un tiempo de profundización y renovación espiritual y apostólica: Cursillo de Cristiandad, retiros y Ejercicios Espirituales…
  10. Anunciar el Evangelio en tu familia y ambiente social.

Fuente: Diócesis de Albacete

http://diocesisalbacete.org/noticias/3198/la-diocesis-de-albacete-pone-en-marcha-la-mision-diocesana.php